10/30/19

“Primero lo Primero”

La gestión del cambio no solo pasa por tener recursos externos, protocolos, herramientas, que muchas voces no se cumplen…¿Por qué? Por que falta la revisión y cambio profundo de las creencias de las personas, el cambio interior.

Como ejemplo de ello, Chus Sanz, experta en gestión del cambio, desarrollo de personas y coach, participó el pasado 23 de octubre en la Jornada de Seguridad de UTE acompañando a los participantes a revisar las creencias que les pueden poner en peligro en relación a la seguridad con una charla titulada “Primero lo primero”.

Basándose en una experiencia personal, como fue el fallecimiento de su padre por un accidente de tráfico, Chus acompaña a los más de 150 participantes, a reflexionar sobre la importancia de la seguridad laboral.

En la vida es decisivo lo que pensamos, depende de lo que pensemos, así actuamos. Lo que nos suele fallar muchas veces es lo que pensamos de forma automática, y son más del 90% de las acciones que realizamos las se hacen tomadas de forma totalmente inconsciente.

Por ello, Chus propuso parar el piloto automático y sacar a la luz cuales son las principales creencias que nos pueden poner en riesgo en relación a la seguridad. Algo muy común es que pese a que contamos con todos los recursos y medidas, luego estas no se aplican ya que son nuestras conversaciones internas, aquello que nos decimos, donde está el quid de la cuestión.

Se reflexionó en concreto sobre 4 grandes peligros, basados en creencias que nos pueden poner en riesgo:

  1. El peligro de poner primero lo que me apetece y luego lo que debo hacer – “Así termino antes y me voy antes”
  2. El peligro de ir quitando importancia a las cosas pequeñas – “Da lo mismo, por un día… ¿Qué cambia?”
  3. El peligro de la excesiva confianza – “Yo tengo experiencia” “total, nunca ha pasado nada”
  4. El peligro de actuar por viejas costumbres, no por razones. “nunca se ha hecho y nadie lo hace”

Contado con numerosos ejemplos, historias, casos, Chus acompaña a creerse que en materia de seguridad:

  1. Primero, lo primero. Primero lo importante.
  2. Nada da igual. Todo tiene consecuencias. No merece la pena.
  3. La excesiva confianza, mata. Mejor créetelo de menos 
08/9/19

Primer curso de Constelaciones Estructurales Jurídicas en Brasil

Se está celebrando estos días la primera formación de “JUSTIÇA DE OLHOS ABERTOS. Como decidir mais e melhor para todos” (JUSTICIA DE OJOS ABIERTOS. Como decidir más y mejor para todos), donde Guillermo ha impartido un módulo de Constelaciones Estructurales y las diferentes formas de aplicación de las mismas en el poder judicial.

Este curso se ha realizado de la mano de ONUKISAN Instituto Desenvolvimento Humano y el Tribunal de justicia de Alagoas.

La introducción de las constelaciones estructurales en el poder judicial es algo totalmente innovador, y un complemento muy poderoso para que las personas que trabajan en él se lleven una nueva forma de lenguaje para mejorar la toma de decisiones.

Ha sido una formación pionera para todo Brasil, que va a repetirse el año que viene para todo el poder judiciario de aquel país. Los jueces, magistrados y abogados allí presentes señalaban la necesidad de tener una herramienta más objetiva que pueda apoyar los procesos a los que se enfrentan.

Uno de los asuntos más determinantes que salió es el lugar que tienen que tener las constelaciones en todo el proceso: donde situarlas, para que pueden servir, quien debe ser el encargado de llevarlas a cabo,

Los participantes estuvieron muy interesados y vieron el poder que tienen las constelaciones estructurales de proporcionar herramientas objetivas, profesionales, y éticas. Este último asunto estuvo muy presente a lo largo de todas las jornadas.

En el siguiente vídeo puedes conocer más de lo acontecido en el curso.

08/9/19

Profesionales con propósito: Un impacto en nuestra realidad

“Profesionales y organizaciones con propósito” nació como un proyecto querido y largo tiempo gestado en nosotros, Chus Sanz y Guillermo Echegaray, a partir de nuestro trabajo como consultores y coaches con personas, grupos y organizaciones. Después de muchas entrevistas, charlas y sesiones de coaching y consultoría, cada vez se iba haciendo más claro en nosotros que  lo que diferencia una actuación de otra, la credibilidad de un líder de otro, la posibilidad de que un proyecto realmente marque una diferencia o un equipo definitivamente se implique en realizar cambios o encontrar nuevas posibilidades de actuación, tiene que ver con el lugar interno desde el cual esa persona actúa, se compromete o responsabiliza.

¿Cómo llegar a ese lugar y cómo elevar el nivel de conciencia de esas personas o grupos para que ese lugar sea cada vez más verdadero, más auténtico, más alineado con lo que la persona u organización está buscando? La pregunta la llevábamos con nosotros porque algo que teníamos claro es que eso no tiene que ver únicamente con una respuesta mental, con una receta más o menos fácil. Significa un compromiso con la verdad de uno mismo, con su propia autenticidad y con ser capaz de trabajar por objetivos mayores de los que estamos acostumbrados.

Así, se nos ocurrió lanzar la experiencia “Profesionales con propósito”. Sí, se trataba de una experiencia. Porque solo haciendo experiencia de conectar con nosotros mismos, podemos llegar a ese “lugar interno”. Nos guiaba aquella frase del famoso físico David Bohm que en cierto momento señaló: “Si juntas a un grupo de gente y rompes los límites que los separan, se crea una inteligencia superior que es más grande que la suma de las inteligencias individuales de cada uno de ellos”.

Pero, ¿Cómo romper esos límites? ¿Cómo crear un contexto en que seamos capaces de dejar a un lado nuestras barreras? La respuesta se nos hizo patente: “En la naturaleza”. Todos sabemos que cuando estamos en un entorno natural nos es más fácil dejar a un lado nuestras posturas, nuestros tics habituales y presentarnos tal como somos, en nuestra humanidad más profunda. Y así, nos fuimos a Tilcara, en Argentina, una especie de desierto rodeado de montañas de colores, donde conectamos con la tierra, con el aire, con el agua y con nosotros mismos. Y, de esa forma, las más de 25 personas que allí estuvimos, conectamos con nuestro propósito: con aquello que nos sentimos llamados a llevar adelante en nuestra vida profesional y en nuestro trabajo.

No se vaya a pensar que se trataba de iluminaciones o revelaciones especiales o misteriosas: al fin y al cabo, se trata de hacer lo que tenemos que hacer pero “desde otro lugar”.  Porque, al menos para mi, el mejor propósito o la mejor sabiduría es la que expresa este koan: “El sabio no duerme porque debe o porque quiere; el sabio duerme porque tiene sueño”. Así de simple pero así de difícil. Porque son muchas las cosas que nos sacan de nuestra verdadera humanidad.

Lo curioso es que, cuando a las personas se les pone en contacto con su propósito, surgen las mejores inspiraciones y aspiraciones. De modo que, a partir de Tilcara, “Profesionales con propósito” se convirtió en movimiento: replicamos la experiencia con el equipo directivo de Cinfa y surgió “Organizaciones con propósito”. Y después, de nuevo, en Brasil y en Cataluña y cada uno de los que estuvo en esos encuentros fue haciendo sus experiencias de aportar propósito y el movimiento sigue creciendo.

El mundo actual vive una crisis de sentido notable. Lo “líquido” de nuestra sociedad hace que las estructuras caigan y las personas no sepan en qué apoyarse. Por eso, trabajar por el sentido y el propósito se vuelve primordial. Pero nuestra manera particular de enfocarlo nos lleva a que esa búsqueda del propósito no puede quedarse en un proceso interno de encontrar sentido a la vida: debe crear un impacto en lo social y lo colectivo. Debe llevar a acometer el trabajo y la profesión de otra manera. En definitiva, debe contribuir, en la medida en que cada uno pueda, a transformar la realidad.

02/28/19

Felicidades Chus!

Este mes de febrero, Chus Sanz, directora ejecutiva de Geiser, se consagra como coach MCC (Master Certified Coach) de la International Coach Federation.

¿Qué significa? Con esta certificación, Chus demuestra:
– haber culminado una formación sólida en Coaching
– estar alineada con el Código de Ética de ICF
– maestría sobre las 11 Competencias de Coaching de la ICF
– contar con más de 2500 horas de práctica como Coach
– haber aprobado un riguroso proceso de examinación de sus competencias a nivel de maestría
– haber recibido mentoría sobre sus competencias y desempeño profesional

FELICIDADES CHUS!

Desde Geiser, estamos comprometidos con la promoción y el desarrollo del coaching profesional.  Si quieres saber más para obtener tu credencial MCC, visita el siguiente link: http://www.icfuruguay.org/requisitos-mcc/

11/9/18

Soluções são simples

De una de mis alumnas de la formación de Constelaciones Estructurales expresando lo que ha entendido de mi trabajo y lo que trato de llevar adelante. Os lo comparto. Me parece precioso:

“Soluções são simples. Para quem já tem a alma simples.
Não confunda simples com rasa. Almas simples são profundas, porque nelas cabem todas as versões de si mesmas. São simples, porque compreendem que a complexidade não é para ser dominada, mas sim experimentada.
Almas simples brincam, porque aprenderam a desfrutar. E porque aprenderam a desfrutar suportam a difícil tarefa de receber em abundância, sem culpa, com graça.
Elas são generosas, entregam de si, para que outras almas possam experimentar um pouco mais de leveza quando percebem suas geometrias dolorosas.
Almas simples se conectam. Sabem que a cura está no exato momento em que o encontro acontece. E porque os encontros acontecem, elas podem ser vistas, assim, simples como são.
E por poderem ser o que são, podem também se entregar a um propósito maior que si mesmas. Elas sabem que seu lugar é precioso demais para não ser completamente ocupado. Então, elas simplesmente ocupam seus lugares e servem a vida.
Almas simples olham para o que se apresenta e apenas olham. Não sobra espaço para julgar quando se ocupam de apenas estar.
Elas são corajosas. Tiveram a coragem de pagar o preço de pisar no desconhecido, só para entender que, em grande parte das vezes, a solução não tem a ver com o problema e sim com a habilidade de construir um novo modo de olhar.
Almas simples fazem o que precisa ser feito, mesmo que não saibam exatamente o caminho, elas são capazes de dar o primeiro passo. Sabem que sua tarefa mil anos precisa ser iniciada, sabem que cabe a elas essa tarefa.
Almas simples não precisam ser traduzidas, pois se expressam através da liberdade. E é preciso sabedoria, para ter consciência de que é a simplicidade que liberta”.

10/28/18

Equilibrio y compensación

Lo que sigue, está tomado del capítulo “El equilibrio y la compensación” de mi libro Empresas con alma, empresas con futuro. Pero, claro, uno va avanzando y le surgen nuevas preguntas. Empiezo por las páginas del libro:

“Es el mecanismo habitual en todas las relaciones de intercambio. Cuando pregunto la hora a un desconocido por la calle y él me la da, siento la necesidad de devolver un “gracias”. Y no se trata de una norma de educación: va más allá. Tenemos la necesidad de “equilibrar”, de alguna manera, esa relación. Lo interesante es que, con ese “gracias”, uno siente que ha compensado ese pequeño favor y, una vez restablecido el equilibrio, esa relación termina.

Si necesitamos balancear un simple intercambio como pedir la hora, qué no será cuando se trata de comprar un producto o un servicio en un negocio o una empresa: pago y con eso me siento libre de nuevo frente a mi vendedor: pido un taxi, me lleva a mi destino, y se acabó la relación. Podríamos decir que cuando el equilibrio es perfecto, la relación termina.

Pero no siempre es así: en muchas ocasiones, me siento muy satisfecho con el servicio o producto recibido y quiero repetir. La relación no termina sino que comienza a crecer: ese “poco más” que siento que se me dió me lleva a mantener la relación y a hacerla evolucionar. Mi relación con los taxis está tendiendo a acabar; en cambio, mi relación con Uber va creciendo. En el equilibrio perfecto, las relaciones acaban; en el “poco más” crecen.

Sucede de la misma manera en las relaciones afectivas: yo aprecio a alguien y le doy algo de mi (afecto, cariño, cuidado) y cuando esa persona toma aquello que le doy y se siente agradecida por lo que recibe, me devuelve un poco más. Yo tomo eso de ella y le doy un poco más, y así la relación va creciendo.

Las empresas inteligentes también sabe de ese “poco más”. Por eso, cada Iphone o Android nuevo ha de venir con alguna nueva prestación, con una posibilidad nueva que haga que el cliente siga sintiéndose vinculado. Y en ese “poco más” la vida y las organizaciones crean lazos y van creciendo.

Bert Hellinger tomó este principio de la terapia contextual de Ivan Boszormenyi-Nagy, quien hablaba del equilibrio entre dar y tomar. Es bien interesante que Boszormenyi-Nagy aplicase las reglas del modelo económico para entender las formas de relación e intercambio humano, porque lo que comenzó aplicándose a las relaciones personales derivó después para entender las relaciones de intercambio en todos los sistemas. Pues bien, para Hellinger todas las relaciones funcionan a partir de este principio de equilibrio salvo la relación padres-hijos. Solo en este caso, dice Hellinger, a los padres les corresponde dar y a los hijos simplemente tomar. Ya tendrá ocasión ese hijo, cuando sea mayor, de compensar, dando a sus propios hijos o a la comunidad. Porque si un hijo quiere compensar el desequilibrio “haciendo” algo o tomando sobre sí ciertas “cargas sistémicas”, en vez de ayudar, desayuda: crea nuevos y peores desequilibrios.

(…)

A partir de este análisis de lo que ocurre en las relaciones humanas se pudo comprobar que esta regla del intercambio se puede aplicar a todos los sistemas y rige como un principio regulativo de las distintas transacciones sociales. Y cuando ese equilibrio o esa vinculación en el “poco más” no se da, aparecen los problemas.

Lo del “poco más” no es un capricho. Porque las relaciones crecen en el “poco más” pero tienden a romperse en el “mucho más”. Seguro que más de uno habrá escuchado el refrán: “regalos pequeños unen, regalos grandes separan”.

Hasta aquí lo que escribí hace poco más de un año en mi libro. Y ahora aquí, a modo de paradoja la siguiente historia Sufí (agradezco a mi amigo Fernando Dalgalarrondo que llene su página de Facebook de estas preciosas historias que siempre me llevan a pensar un poco más). Por cierto, la historia conecta también con otro de las melodías de mi libro: el agradecimiento:

“Había una vez una viña que se dio cuenta de que cada año la gente venía y tomaba sus uvas. Observo que nunca nadie mostraba gratitud alguna. Un día apareció un sabio y se sentó cerca. “Esta”, pensó la viña, “es mi oportunidad para resolver el misterio.” Dijo: “Hombre sabio, como habrás podido observar, soy una viña. Siempre que mi fruta está madura, la gente viene y se lleva las uvas. Nadie muestra signo alguno de gratitud. ¿Me puedes explicar esta conducta?” El sabio pensó un rato. Luego dijo: “La razón, muy probablemente, es que toda esa gente tiene la impresión de que no puedes evitar producir uvas” (Idries Shah)

¿Quién se anima a conciliar el principio sistémico con la Historia de la Viña? ¿No es esto colocarnos en un nivel de conciencia mayor? Y, en es caso, ¿será que los principios sistémico solo se aplican a un “determinado nivel de conciencia”?

Me encantaría escuchar vuestros comentarios.

10/22/15

Un viaje de 12.000 Km

¿Cuántos kilómetros dirías que has recorrido en tu vida? no de turista geográfico, sino de viajes interiores, de saltos de nivel, estabas en un sitio y de pronto, no eras el mismo, estabas en otro sitio…

Os quiero contar un ejemplo personal de viaje interior, de transformación. Mi último viaje ha sido de 12.000 kilómetros…. Madrid-Montevideo. Hace dos años vine a Uruguay, con toda mi familia. Reinventamos nuestra vida de cero. No conocíamos a nadie cuando llegamos.

Cuando mis mellizas tenían solo 8 meses. Había reseteado mi vida en los últimos 8 años, unas tres veces. Yo solo necesitaba “echar raíces”. Nuestra empresa de consultoría crecía en España en mitad de la crisis. Acabábamos de dar un dinero para una casa familiar , y yo estaba feliz… justo en ese momento, como ocurre en los mejores matrimonios, el menos oportuno para mi, mi marido, me vino con la idea, imperiosamente vital para él, de venir a vivir a Uruguay.

¿Uruguay? Fui a google maps ¡¡12.000 km de distancia!! ¡No podía estar hablando en serio! ¿No te vale con Ibiza, Barcelona…? ¡¡Uruguay!! A los dos años metimos nuestra casa en un contenedor, a la aventura, y ahora estamos felices aquí. En medio ¿qué? Proceso de transformación. Muchos click, de nuevo muchos cambios en propia piel.

¡¡NO!! Rotudamente NO!! -le dije durante dos años. No voy a ir porque tú quieras que vayamos, porque eso así no va a funcionar. Si voy será porque yo diga Si. Porque lo vea yo. Pero no lo veía. “¿Irnos a la otra punta del mundo sin tener nada allí? ¿Poner en riesgo nuestro bienestar? ¿Y el nivel de educación, salud…? ¿Y la familia, los amigos, los clientes,…o?

Un día me miré al espejo, y me dije: ¿será que me creo que a los 45 la vida ya está hecha? ¿Estaré pactando con mi zona de confort, con lo ya logrado? ¿Y por qué no? Entendí que la mejor herencia que les quería dar a mis hijas no tenía que ver con la seguridad económica, sino con una herencia espiritual y emocional de saber que en la vida siempre es tiempo de atreverse, de confiar y reinventar. En la vida siempre hay tiempo si te atreves…si confías.

Y cuando nuestras hijas acababan de cumplir los 3 años, y le dije a mi marido: “Ahora sí, Guillermo, vamos a ir a Uruguay” Y Visualicé, tuve una visión, me la creí y empezamos a trabajar valiente y duramente para que fuera realidad. …Después de 2 años que llevamos acá,la realidad superó a la visión. Un día todo, empezó a fluir. En la vida siempre hay tiempo cuando se tiene una visión.

¿A qué me dedico? ¿Cuál es mi pasión y mi profesión? Mi oficio es facilitar transformaciones, en personas, en equipos, en organizaciones. Ofrezco capacitaciones de liderazgo transformador en las empresas privadas y públicas del Uruguay.

Transformar para mi es descubrir y construir en lo que hay, la semilla de lo nuevo. Sacar todo el potencial ignorado que late dentro de las personas y los grupos humanos: “¿qué hay de nuevo para mi ahora?”

Pero en realidad no son cursos, no van dirigido a llenar la cabeza, sino que son procesos de cambio, de transformación en los propios líderes. Porque creo en el CAMBIO PERSONAL PARA UN CAMBIO SOCIAL Y ORGANIZACIONAL. Los directivos tienen la misión de generar auténtica innovación en el tejido social. Humanizar la realidad tratando que la cultura evolucione de la chacra a la red. Y pueden emplear su poder en esta dirección, si lo ven, si quieren y si se lo creen. En la vida siempre hay tiempo si descubres que tienes una misión.

En estos programas que desarrollo en las empresas el coaching es una de las herramientas insustituibles. Ese espacio personal, en el que cada uno se encuentra a si mismo, y se despliega a los ojos de otro.Y creo que el cambio empieza siempre por abrirse a un nuevo nivel de conciencia. Una vez que veo… no puedo dejar de ver. y solo si veo distinto, puedo actuar distinto. En la vida siempre hay tiempo si estamos abiertos.

Al final, dicen cosas como… “Fue una experiencia no de la cabeza, sino desde las entrañas, del corazón” “He girado 180o, soy otro” “Cuando creía que ya solo tenía que esperar a la jubilación, he encontrado un mundo lleno de oportunidades” “hay una nueva conciencia colectiva en el grupo, nuevas relaciones, y nos lo notamos unos a otros, se ha generado otra nueva cultura de red en la empresa. ”

 

Y… es así, cuando yo he vivido transformaciones, cuando acompaño a otros en esos procesos de cambio, siempre veo lo mismo: Que lo más importante de la vida ocurre siempre sin saber muy bien cómo y sin poder controlarlo. La conciencia, el miedo, el vértigo, la confianza, las emociones, las relaciones, los valores, el sentido, el deseo de ser yo mismo, de dejar huella y construir algo valioso con otros…entrar con infinito respeto en este espacio de los intangibles, posibilita una transformación.

En la vida siempre hay tiempo si aprendemos a soltar… Mi profesión: facilito procesos de transformación. ¿dónde he aprendido esto? En la única escuela válida para ello, mi propia vida. Me he reseteado varias veces, a corazón abierto. Conozco con el corazón lo que tiene dentro la palabra CAMBIO: miedo, oportunidad, paciencia, oscuridad, vértigo, resistencia, pasión, desafío, preguntas, visión, salto, confianza, plenitud nueva…

Y ¿Queréis que os diga cuáles siento que son algunas de las claves de una experiencia de transformación, de cambio? Tiene que ver con darse cuenta, agarrar las riendas, hacer clik y Ver a lo grande.

La vida es un viaje. La vida es tuya y va en serio. ¿qué quieres? ¿a dónde vas? Conecta con tu pasión. Pregunta y escucha mucho a tu corazón. Atrévete a desear, ten una visión poderosa, y cree apasionadamente que ya está lograda antes de dar el primer paso. Atrévete a ir un poquito más allá de donde estás.

Esta es mi historia, y este es mi oficio. Y… sabéis ¿Qué me llena de ternura, de agradecimiento, de emoción? Sentir cada día en mi trabajo cuando acompaño cualquier viaje de cambio, con las personas y los equipos que, como decía Progoff, en cada viaje de transformación, siempre, hay una la bellota, y que en la bellota, siempre late un roble. Aunque la bellota no lo sepa, aunque nadie lo vea. El roble late en la bellota. Y esto yo lo creo firmemente, porque ha sido mi historia, ha sido mi vida, y lo sé por experiencia.

Chus Sanz

En el marco del Evento Pecha Kucha #11: 10 Historias de amor y una noche, bajo el tema “Somos lo que hacemos, hacemos lo que amamos”. Montevideo noviembre 2015

 

03/4/14

Innovación en consultoría: consultoría sistémica

Por Chus Sanz – Montevideo.

 

¿Has intentado tomarte paciencia, atención y cuidado alguna vez en desenredar un ovillo de lana que estaba bien trabado? Todos podemos traer esta imagen a nuestra mente y seguramente sonreímos al hacerlo. “¡Vaya que sí, es complicado!”

En las empresas (familiares, y en cualquier empresa y organización) los problemas aparecen a menudo en forma de “ovillo de lana enredado”: si tiras de una punta, se te empieza a atascar la otra. Solo mirando todo el cruce de hilos en conjunto, el embrollo tiene solución.  Y a veces, cuando entiendes dónde está el nudo principal, puedes lograr que los hilos, ellos solitos, se vayan desanudando. Y, de pronto… ¡ya está, todo vuelve a su cauce!

Algunas situaciones, en las empresas, nos recuerdan a esta imagen. El otro día me decía un Director general que en su empresa había ocurrido un hecho traumático hacía 8 años, y desde entonces, las cosas no marchaban. Y no sabían qué hacer. En otra empresa el nudo estaba en los problemas familiares de los dueños que afectaban en las decisiones de estrategia y en la motivación de los empleados.  Otro caso que recuerdo tenía que ver con la difícil decisión sobre quién sucedería al fundador, otra sobre las resistencias de la cultura dominante a la entrada de otro grupo empresarial que se había fusionado, otro Director de ventas me explicaba el enorme absentismo y rotación que tenía entre sus comerciales desde hacía unos años, sin saber bien a qué se debía… ¡hilos que se cruzan!

Ante estas situaciones y muchas otras, la consultoría sistémica es una de las intervenciones más eficaces, rápidas y potentes que existen actualmente porque tiene en cuenta precisamente esa realidad, la del ovillo de lana: los problemas siempre son complejos y afectan a muchas personas y ámbitos de la empresa. No puedes mirar o tirar de uno de los hilos, sin darte cuenta de cómo se ve afectado el otro. Es la mezcla de hilos en todas las direcciones lo que hace que el ovillo se enrede. Lo complejo está en las interrelaciones, no solo en los temas.

  1. La consultoría sistémica es una intervención eficaz porque se orienta de forma práctica a la solución. Parte de un diagnóstico que pone “encima de la mesa” todos los elementos que están implicados en el problema, los ordena y ofrece dónde está la vía de solución sin detenerse en análisis que tantas veces conducen a la parálisis.
  2. La consultoría sistémica es un proceso rápido, que tiene las siguientes fases:

–           Entrevista inicial para determinar los elementos que están presentes en el problema o tema a trabajar (toma de decisión, clarificación de un objetivo o estrategia, alineamiento de un equipo…). Unas 2 horas de reunión.

–           Trabajo específico sobre el problema o tema con herramientas sistémicas. (Entre 2 a 5 h. de reunión según el tema que se trabaje y las personas que lo trabajen)

–           Reflexión, contraste y diálogo sobre las claves, conclusiones y líneas de acción más inmediatas que han aparecido en el proceso (1 h.)

–           Sesión posterior: supervisión del proceso, asesoramiento e informe con propuestas de acción concretas. (Después de 20 días/1 mes, una reunión de 2 h. aproximadamente)

  1. Y por último, la consultoría sistémica es una intervención muy potente. La más potente que conozco sin lugar a dudas. Muchas veces en las empresas hay problemas que se enquistan, se repiten o no se sabe qué hacer con ellos. Suelen ser síntomas y no causas. A veces las empresas familiares se pasan años intentando “buscar la aguja” fuera del pajar. Lo importante es encontrar de dónde viene el desorden, la disfunción, “la enfermedad”, el nudo principal del ovillo, no tanto tratar el síntoma. Y más aun, esta consultoría sistémica trabaja no solo para curar bloqueos internos, sino para generar empresas más sanas y exitosas. El enfoque y paradigma, es radicalmente distinto: no al problema, sí a la solución y al despliegue de todas las posibilidades de esa empresa.

Eso es lo que trabajamos y ofrecemos en Geiser (www.geiserworks.com) con herramientas sistémicas de última generación, que hace de ellas un instrumento sumamente potente para todo tipo de temas empresariales: problemas de sucesiones, relaciones entre la familia y el negocio, futuro y estrategia, fusiones, marca, apertura de mercados, toma de decisiones, clarificación de objetivos, visión empresarial, conflictos entre departamentos, desmotivación y absentismo laboral, gestión del cambio, etc…

Trabajar de esta manera se hace ligero, simple y a la vez sumamente profundo. Quien lo experimenta sabe que una forma nueva de explorar las dificultades se abre ante sus ojos.

Chus Sanz

Directora ejecutiva de Geiser: consultoría transformacional y formación sistémica

www.geiserworks.com

España – Uruguay

10/10/13

Organizaciones donde sí queremos estar

¿Qué estilo directivo puede lograr lo que Senge visualizaba como organizaciones inteligentes, es decir, las que tienen éxito en el mercado y trabajadores felices? 

Hace unos días tuve la oportunidad de presentar, en una sesión abierta de Diálogos en la Escuela de Negocios ISEDE de Montevideo (Uruguay)  la herramienta 360º de alta tecnología para el desarrollo de la efectividad del liderazgo, TLC (The Leadership Circle).

La herramienta TLC mide el desarrollo directivo en sus etapas reactivas y creativa, y su valor diferenciador es su enorme potencial para la transformación de equipos, sistemas y personas. El cambio empieza por la toma de conciencia y a partir de ahí, la herramienta ofrece claves decisivas para desarrollar un proceso de cambio y un plan de acción que ayuda a lograr una cultura organizativa y un liderazgo de altos logros. 

A partir de The Leadership Circle tuve una oportunidad para reflexionar con otros sobre un tema que me ocupa y preocupa desde hace tiempo. Creo que en las organizaciones prima un estilo directivo reactivo que infantiliza y, de alguna forma, amputa al ser humano, teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que nos pasamos en el trabajo. Por este camino no hay futuro, solo un presente de esquemas ya sabidos. En el mejor de los casos, se atiende y escucha a los empleados de forma paternalista, pero sin permitir su participación en la toma de decisiones o la aportación de pensamiento diferente. La visión viene dada desde fuera, se premia la obediencia pasiva, “complacer al jefe”. La confrontación se recibe de forma defensiva. El modelo está orientado a solucionar problemas, a jugar para no morir.

¿Hay alguna alternativa? Creo que el momento para el cambio organizacional ya no tiene vuelta atrás. Frente a este liderazgo reactivo apostar por un liderazgo creativo, por lo contrario, es invertir en innovación, en felicidad y mejora de la productividad. Como decía Zenger, uno de los principales investigadores sobre la relación entre liderazgo y éxito en los negocios, solo con que un lider tenga 3 o 4 competencias creativas por encima del 80%, su efectividad y desempeño se disparará de una forma excepcional.

Este liderazgo da lugar a culturas organizativas adultas donde el poder se comparte y viene desde dentro, no por el rol. Se valora la co-creación, el equipo y la responsabilidad, y esto da lugar a iniciativas, compromiso y mayor satisfacción por parte de todos. Hay espacio para la divergencia y se premian los puntos de vista diferentes que ayudan a ver nuevas ideas desde otros ángulos. El modelo de una empresa así está orientado sin duda a Jugar para crear, para vivir, para ganar. En este caso, la persona está en el centro de la empresa como principal ventaja competitiva, pero sobre todo, como principio ético insoslayable, con todas las consecuencias e incluyendo todas sus dimensiones (corazón, voluntad y sentido). Después será congruente y creíble seguir hablando de “políticas de RSC”.

¿Cuántos proyectos empresariales fracasan o se quedan a medio camino porque el equipo no funcionó, porque los conflictos que surgieron no se abordaron, porque faltaron tomas de decisión estratégicas, porque los compromisos no se asumieron con pasión o porque el equipo no dio la talla con el grado de excelencia que el proyecto requería? Demasiadas reuniones donde la mitad de los miembros solo callan, donde no se valoran los aciertos, solo se revisan los errores; donde las cosas tienen que llevar el ritmo del que las dirige, donde las conversaciones solo son políticamente correctas o la sobreexigencia del corto plazo ahoga cualquier tipo de enfoque estratégico y de pensamiento alternativo.

Sin embargo, como nos enseña el pensamiento sistémico, no podemos mirar el síntoma sin ver el todo. Si no revisamos la cultura organizativa y el estilo de liderazgo real que hay en las organizaciones, por muchas técnicas y coaches que intervengan no se logrará la ansiada cultura de trabajo en equipos de alto rendimiento que se viene demandando.

Cuando el lider y la organización comparta visión, genere foros de participación e iniciativas, delegue y permita el error como forma de aprendizaje, desarrolle el talento de las personas, procure el bienestar y la felicidad de su gente, genere relaciones verdaderas y honestas donde la vulnerabilidad y las emociones tengan legitimidad. Cuando sea normal expresar opiniones políticamente incorrectas y asumir el riesgo de poner el “cascabel al gato”, cuando se genere una cultura de la confianza en todo el sentido de la palabra… entonces el equipo crecerá como lo hace la hierba en su natural humus, habrá microclima para que se de, como fruto maduro, esa inteligencia mayor que la suma de las partes. Y entonces sí, esa diferencia, marcará la diferencia.

Es llamativo la cantidad de personas que dejan sus trabajos porque “no son felices” y reintentan su vida en el ámbito del coaching, se las terapias alternativas… ¿no es llamativo? ¿Escucharemos el eco de este síntoma?

Hay tres imágenes que vi hace poco y que me hicieron pensar mucho en un mundo que está acabando y otro nuevo que quiere emerger.

Una imagen era un hombre de empresa al que le tapaban las orejas, la boca, los ojos, la nariz.

Otra imagen era de un muñeco que le daba cuerda por detrás a otro muñeco, que a su vez formaba parte de una marioneta.

Otra imagen era de un gran tiburón a punto de comerse, debajo del agua, a un ejecutivo con maletín en mano.

Son las imágenes de una cultura en el ámbito laboral que con frecuencia ha amputado el alma del ser humano: emociones, libertad y sentido.

Frente a estas imágenes, me viene otra a la mente: la de un pez dentro de una pecera muy pequeña, donde se está ahogando, estrechado por las paredes de la propia pecera casi ya sin agua. Al lado de él, aparece una gran pecera llena de agua fresca…

¿Tendrá este pez la valentía y la humildad suficiente como para saltar de un espacio de  asfixia a otro espacio de posibilidad?

Chus Sanz