11/22/19

¿Cómo aumentar mi felicidad en el trabajo?

¿CÓMO puedo aumentar MI FELICIDAD EN EL TRABAJO?

“Las personas que están altamente comprometidas en el trabajo, pero que no están suficientemente satisfechas, son las más abocadas a sentir el síndrome de “persona quemada””

Esta frase extraída del management 3.0 me ha servido como inspiración para poder desarrollar este tema. En numerosas empresas encontramos trabajadores con un alto nivel de compromiso en su tarea, en su compañía, pero con niveles de satisfacción muy bajos.

El management 3.0 redefine la idea del liderazgo, llevándolo a la responsabilidad del propio grupo: “Se trata de trabajar juntos para encontrar la forma más eficiente para que una empresa logre sus objetivos mientras se mantiene la felicidad de los trabajadores como una prioridad”.

Es importante entonces que las organizaciones puedan ofrecer espacios de reflexión, de interacción y de crecimiento para que, aparte de tener personas comprometidas, tengan personas satisfechas, ya que sino en unos años tendrán a muchas personas quemadas. Y a su vez, es importante también que las personas aprendan a no esperar a que todas sus frustraciones, necesidades no satisfechas se las tenga que llenar la empresa, sino que, en el marco de una organización saludable, aprendan ellos mismos a buscar sus espacios, sus motivaciones y sus claves para vivir satisfechos y felices.

¿Cuáles son algunas claves entonces para aumentar la felicidad en el trabajo?

  1. Conócete: Quien soy yo de verdad? ACEPTATE Y QUIERETE A TI MISMO. Cuidado con exceso de autocrítica y exigencia, huye del excesivo perfeccionismo porque te lleva a estar siempre insatisfecho, siempre todo es insuficientePrueba a cambiar el perfeccionismo por el AGRADECIMIENTO!!

 

  1. Conexión con el sentido, con un proyecto de vida: EL ÉXITO EN LA VIDA es UNA VIDA LOGRADA. Ser feliz tiene que ver con tener un sentido, tener un proyecto para mi vida. Fíjate METAS Y OBJETIVOS. TEN UN PROYECTO DE VIDA. Necesitas saber cuál es tu meta, y lo que tú quieres. Piensa en grande y actúa en pequeño, así va subiendo tu autoestima.

 

  1. ACEPTA EL FRACASO COMO APRENDIZAJE: si quieres ser más feliz debes empezar por fracasar el doble y aceptar el fracaso. No pasa nada por fracasar de vez en cuando. La gente exitosa no se da cuenta de nada. Los que cayeron y se levantaron, esos sí saben.

 

  1. Vivir en Positivo: una mirada positiva hacia mí mismo, hacia los demás, hacia la vida. ¿Dónde ponemos el foco? En la vida puedes mirar LO QUE HAY O LO QUE FALTA. Esto es tu elección y tiene consecuencias. Edúcate en el OPTIMISMO. La felicidad se aprende. Cualquier problema se puede ver en clave de problema o en clave de solución.

 

  1. Motivadores intrínsecos: conectarse a una motivación extrínseca puede ser sumamente peligroso, ya que NO DEPENDE de nosotros. En palabras de la Psiquiatra Marian Rojas Estapé “La felicidad tiene que ver con encontrar motivos por los que levantarse cada mañana. El 80 por ciento de las personas caen en automatismos, no saben por qué se levantan cada mañana.”

 

  1. Trabaja tu VOLUNTAD: la felicidad también tiene que ver con disciplina, organización, trabajo duro.

 

  1. Vive conectado contigo y con tu presente – muchos de nuestros pensamientos suelen estar en el FUTURO (PRE-ocupándonos) o en PASADO (anclado a cómo “deberían” haber sido las cosas), olvidándonos de vivir en el aquí y en ahora, de disfrutar de las cosas que realmente están sucediéndonos. No olvides que el 90% de las cosas que nos preocupan, nunca sucederán. Como dijo Mark Twin “Soy un hombre viejo, que ha sufrido muchos infortunios, la mayoría de los cuales no ocurrieron nunca”.

 

  1. ASERTIVIDAD: di SI cuando quieras decir si y di NO cuando quieras decir NO. Ni agresividad, ni inhibición. Actuar en contra de lo que eres y quieres, cansa mucho.

 

Desde Geiser acompañamos a tu organización a generar un cambio hacia una organización saludable, donde las personas puedan encontrar esos espacios para conectarse a sus propias claves de felicidad.

 

Chus Sanz. Directora de Geiser

11/5/19

Los procesos de transformación: más allá de los planes de acción

Un proceso de transformación organizacional emerge de múltiples maneras, de hecho es tan dinámico su comienzo como la vida misma. Por ejemplo:

  • cuando se está dispuesto a escuchar ciertas cuotas de insatisfacción latentes
  • cuando se está dispuesto a cambiar el estándar con el que te medías para sentir que “vamos bien!”
  • cuando bajas a las preguntas del sentido que tiene la propia organización, “¿para qué hacemos realmente lo que hacemos?”, y te das cuenta de lo pobre y corto de tu respuesta…

Lo valiente ahí es seguir el rastro de lo que quiere emerger. Apostar por un nuevo nivel de evolución confiando en el paradigma de la abundancia. Ampliar la propia motivación sobre lo que puedes aportar desde donde estás… Así, por ejemplo, puede iniciarse un proceso de transformación organizacional. Basta una persona dispuesta de verdad a escuchar y a preguntarse de una forma radical.

Y en ese momento en el que una organización inicia un proceso de transformación, creo que hay algo muy importante que tiene que diferenciar: cambio VS transformación. ¿Cuáles son las diferencias?

  • Los del cambio quieren ejecutar, salir el primer día con un plan de acciones debajo del brazo. Hablan de innovar, de rapidez, de implementación…
  • Los de la transformación permiten que se les muevan los cimientos, saben que el proceso pide reinvención, cuestionarse primero ellos mismos, abrir paso a emociones y discusiones, incluir de verdad todas las voces…

Ese es el primer aprendizaje de la transformación: el ritmo, la raíz genuina, los claroscuros y la incertidumbre del Proceso.

¿Y cómo notar entonces que el equipo de dirección esta de verdad comprometido con la transformación?

Cambia el tono de sus interacciones. En vez de cierto cinismo o escepticismo en relación a los temas “blandos”, empieza a aparecer una conciencia de humildad, de escucha sincera y sin prejuicios, aparecen los propios sentimientos encima de la mesa, de forma valiente e integra. Nadie tiene interés en vender imagen o ser políticamente correcto ante nadie. El sentido trascendente de responsabilidad hacia la comunidad hace que cada uno esté dispuesto a encarar los propios límites del equipo conscientes de que son un espejo de los propios límites de la cultura organizacional.

Y entonces, cuando la gente se atreve a ser auténtica, a llevar los sentimientos a la organización, a preguntarse el para qué verdadero, creerse que pueden aportar más de lo que venían haciendo, me doy cuenta que es muy posible poder crecer como personas de forma genuina, con propósito, aportando también transformación verdadera a la organización en la que estoy. No son mundos separados. Es posible conectar el propósito personal, la honestidad y las exigencias del mundo organizacional.

Chus Sanz.

Directora de Geiser