10/30/19

“Primero lo Primero”

La gestión del cambio no solo pasa por tener recursos externos, protocolos, herramientas, que muchas voces no se cumplen…¿Por qué? Por que falta la revisión y cambio profundo de las creencias de las personas, el cambio interior.

Como ejemplo de ello, Chus Sanz, experta en gestión del cambio, desarrollo de personas y coach, participó el pasado 23 de octubre en la Jornada de Seguridad de UTE acompañando a los participantes a revisar las creencias que les pueden poner en peligro en relación a la seguridad con una charla titulada “Primero lo primero”.

Basándose en una experiencia personal, como fue el fallecimiento de su padre por un accidente de tráfico, Chus acompaña a los más de 150 participantes, a reflexionar sobre la importancia de la seguridad laboral.

En la vida es decisivo lo que pensamos, depende de lo que pensemos, así actuamos. Lo que nos suele fallar muchas veces es lo que pensamos de forma automática, y son más del 90% de las acciones que realizamos las se hacen tomadas de forma totalmente inconsciente.

Por ello, Chus propuso parar el piloto automático y sacar a la luz cuales son las principales creencias que nos pueden poner en riesgo en relación a la seguridad. Algo muy común es que pese a que contamos con todos los recursos y medidas, luego estas no se aplican ya que son nuestras conversaciones internas, aquello que nos decimos, donde está el quid de la cuestión.

Se reflexionó en concreto sobre 4 grandes peligros, basados en creencias que nos pueden poner en riesgo:

  1. El peligro de poner primero lo que me apetece y luego lo que debo hacer – “Así termino antes y me voy antes”
  2. El peligro de ir quitando importancia a las cosas pequeñas – “Da lo mismo, por un día… ¿Qué cambia?”
  3. El peligro de la excesiva confianza – “Yo tengo experiencia” “total, nunca ha pasado nada”
  4. El peligro de actuar por viejas costumbres, no por razones. “nunca se ha hecho y nadie lo hace”

Contado con numerosos ejemplos, historias, casos, Chus acompaña a creerse que en materia de seguridad:

  1. Primero, lo primero. Primero lo importante.
  2. Nada da igual. Todo tiene consecuencias. No merece la pena.
  3. La excesiva confianza, mata. Mejor créetelo de menos 
10/4/19

Toma de decisiones

En mi experiencia de coach y consultora, la toma de decisiones, del nivel que sea, es uno de los temas estrella.

Te comparto algunas de las claves que puedes tener en cuenta para acompañar estos procesos, personales u organizacionales

1) Amplia el MARCO de la pregunta. Normalmente la pregunta en la que se pone el foco, esconde otra pregunta mayor. Cuando ayudas a conectar con la pregunta de fondo, la decisión se ordena e inmediatamente la nueva perspectiva por si sola ya da luz. Por ejemplo, ayer F. se preguntaba si quería volver a su puesto de directiva en la corporación o quería seguir alimentando su éxito como emprendedora. Me decía que estaba como “un disco rayado”, dentro de un círculo cerrado del que no sabía salir. Obviamente ambas opciones le aportaban muchas satisfacciones y no quería decir que no a ninguna. Le invité a que mirara fuera de su circuito cerrado, que otras dimensiones quería que estuvieran presentes en su vida, a parte del trabajo. Cuando fue capaz de mirar más grande, la verdadera pregunta que le surgió fue, ¿Qué quiero ser en mi vida? ¿Qué lugar real le quiero dar al trabajo? Este cambio de marco aflojó la ansiedad de su decisión.

2) Explora la DIFERENCIA ENTRE ACERTAR y la posibilidad de avanzar. Decidir es elegir, y elegir en el mundo adulto siempre implica soltar algo. La fantasía de decidir cuando “esté seguro” es de las necesidades a las que decir NO para poder decir si a una elección. Elegir tiene más que ver con creer, con apostar, con dar un paso. Puede haber más pasos posibles en muchas direcciones, pero elegir una dirección es la única posibilidad de llegar a algún lugar. La necesidad de acertar paraliza, es una trampa. L. llevaba un año con un puesto vacante, no encontraba a la persona idónea. Todos tenían algún pero… cuando iba a decidir sentía que no estaba seguro, y volvía hacia atrás. El equipo y el negocio sufrió consecuencias difíciles de explicar durante todo ese año. Un día entendió que la opción de equivocarse era más liberadora que la necesidad de acertar, y se permitió creer en alguien.

3) Conecta con el lugar DESDE DONDE decides. Ese lugar tiene más que ver con tu centro vació y con tus “tripas” que con tu cabeza. ¿Qué intención alimenta cada una de las opciones? ¿En qué opción tu ser genuino se pone más en juego?. Si tu vida tuviera un propósito claro, ¿Qué opción de las que tienes delante te ayudó más a desplegarlo? No hay nada más poderoso y transformador que conectar genuinamente con el “desde dónde” se actúa.

4) COLOCATE en el lugar de tus stakeholders o de las personas a las que la decisión de una u otra manera les va a afectar. ¿Qué pistas te vienen desde cada una de esas voces?

5) DESVELA LEALTADES: Una pregunta que puede sonarte algo extraña…¿A quién te pareces menos en cada una de las opciones?

6) Cuestiona la omnipotencia del “yo puedo”, “nosotros podemos”. Puedes sí… pero, qué quieres y para qué lo quieres?

7) Viaja en el tiempo: Haz este ejercicio con tu imaginación… avanza diez años por el camino que te abrió una opción y avanza 10 años en el camino que te abrió la otra opción. Qué señales corporales (respiración, rictus facial, músculos…) escuchas en una u otra opción? ¿Qué imagen de tu vida y de ti mismo te devuelve cada camino?

8) Y ahora… amplia EL MARCO de las respuestas: Como dirían mis amigos Matthias Varga von Kibed e Insa Sparrer … ¿Y si son ambas opciones? ¿Y si no es ninguna de ellas? y si no es tan siquiera esa la pregunta que tienes que hacerte ahora?

Si después de esta exploración eres capaz de sostener el nivel de la confusión aún por un tiempo más, puede que otro nivel de claridad se te haga presente, y con ella, tal vez, la decisión que buscas.

*confusión, estado que antecede a la claridad.

Chus Sanz. Directora de Geiser