10/4/19

Toma de decisiones

En mi experiencia de coach y consultora, la toma de decisiones, del nivel que sea, es uno de los temas estrella.

Te comparto algunas de las claves que puedes tener en cuenta para acompañar estos procesos, personales u organizacionales

1) Amplia el MARCO de la pregunta. Normalmente la pregunta en la que se pone el foco, esconde otra pregunta mayor. Cuando ayudas a conectar con la pregunta de fondo, la decisión se ordena e inmediatamente la nueva perspectiva por si sola ya da luz. Por ejemplo, ayer F. se preguntaba si quería volver a su puesto de directiva en la corporación o quería seguir alimentando su éxito como emprendedora. Me decía que estaba como “un disco rayado”, dentro de un círculo cerrado del que no sabía salir. Obviamente ambas opciones le aportaban muchas satisfacciones y no quería decir que no a ninguna. Le invité a que mirara fuera de su circuito cerrado, que otras dimensiones quería que estuvieran presentes en su vida, a parte del trabajo. Cuando fue capaz de mirar más grande, la verdadera pregunta que le surgió fue, ¿Qué quiero ser en mi vida? ¿Qué lugar real le quiero dar al trabajo? Este cambio de marco aflojó la ansiedad de su decisión.

2) Explora la DIFERENCIA ENTRE ACERTAR y la posibilidad de avanzar. Decidir es elegir, y elegir en el mundo adulto siempre implica soltar algo. La fantasía de decidir cuando “esté seguro” es de las necesidades a las que decir NO para poder decir si a una elección. Elegir tiene más que ver con creer, con apostar, con dar un paso. Puede haber más pasos posibles en muchas direcciones, pero elegir una dirección es la única posibilidad de llegar a algún lugar. La necesidad de acertar paraliza, es una trampa. L. llevaba un año con un puesto vacante, no encontraba a la persona idónea. Todos tenían algún pero… cuando iba a decidir sentía que no estaba seguro, y volvía hacia atrás. El equipo y el negocio sufrió consecuencias difíciles de explicar durante todo ese año. Un día entendió que la opción de equivocarse era más liberadora que la necesidad de acertar, y se permitió creer en alguien.

3) Conecta con el lugar DESDE DONDE decides. Ese lugar tiene más que ver con tu centro vació y con tus “tripas” que con tu cabeza. ¿Qué intención alimenta cada una de las opciones? ¿En qué opción tu ser genuino se pone más en juego?. Si tu vida tuviera un propósito claro, ¿Qué opción de las que tienes delante te ayudó más a desplegarlo? No hay nada más poderoso y transformador que conectar genuinamente con el “desde dónde” se actúa.

4) COLOCATE en el lugar de tus stakeholders o de las personas a las que la decisión de una u otra manera les va a afectar. ¿Qué pistas te vienen desde cada una de esas voces?

5) DESVELA LEALTADES: Una pregunta que puede sonarte algo extraña…¿A quién te pareces menos en cada una de las opciones?

6) Cuestiona la omnipotencia del “yo puedo”, “nosotros podemos”. Puedes sí… pero, qué quieres y para qué lo quieres?

7) Viaja en el tiempo: Haz este ejercicio con tu imaginación… avanza diez años por el camino que te abrió una opción y avanza 10 años en el camino que te abrió la otra opción. Qué señales corporales (respiración, rictus facial, músculos…) escuchas en una u otra opción? ¿Qué imagen de tu vida y de ti mismo te devuelve cada camino?

8) Y ahora… amplia EL MARCO de las respuestas: Como dirían mis amigos Matthias Varga von Kibed e Insa Sparrer … ¿Y si son ambas opciones? ¿Y si no es ninguna de ellas? y si no es tan siquiera esa la pregunta que tienes que hacerte ahora?

Si después de esta exploración eres capaz de sostener el nivel de la confusión aún por un tiempo más, puede que otro nivel de claridad se te haga presente, y con ella, tal vez, la decisión que buscas.

*confusión, estado que antecede a la claridad.

Chus Sanz. Directora de Geiser